Asociacion Ayuda

Coronavirus: Manejo de la preocupación en contextos de alta incertidumbre

Coronavirus: Manejo de la preocupación en contextos de alta incertidumbre

Desde la Asociación Ayuda, queremos compartir algunas reflexiones sobre este delicado tema. 

Desde hace varios días, venimos registrando entre nuestros pacientes, síntomas de recaída hacia la preocupación excesiva con motivo de la ya declarada pandemia de Coronavirus. Los estados de alerta contantes por la posibilidad de contraer la enfermedad, son más la norma  que la excepción.  Esta preocupación y la tensión constante tienen consecuencias  tanto físicas como cognitivas:

·      Sentirse excitado, impaciente o intranquilo

·      Contracturas musculares

·      Hipervigilancia corporal

·      Respuestas exageradas de susto o sobresalto

·      Irritabilidad

·      Estado de alerta permanente

·      Dificultades en el sueño

·      Dificultades de concentrarse

·      Disminución de la capacidad de disfrute

 

Uno de los problemas que acarrea la intolerancia a la incertidumbre es la tendencia a realizar maniobras mentales de resolución catastrófica. Es decir, tratar de pensar lo peor con la ilusión de que se va a estar mejor preparado si ocurriese.

¿Qué queremos transmitir, que está mal preocuparse? 

No, de ninguna manera. La preocupación es un proceso acentuadamente estratégico que intenta abordar alguna amenaza percibida

 Pero queremos distinguir que hay una preocupación que es adecuada y que pasado determinado límite, deja de serlo.

 

PREOCUPACIÓN ADECUADA

·         Preocupación productiva, nos acerca a nuestros objetivos.

·         El malestar y el tiempo consumidos son proporcionales al escenario que enfrentamos.

·         Conduce a alguna clase de acto que pone fin al proceso.

 

PREOCUPACIÓN INADECUADA

·         Preocupación improductiva.

·         Elevados niveles de malestar y tiempo consumidos, desproporcionados con el escenario que enfrentamos.

·         No nos orienta hacia actos efectivos. Perpetuando el ciclo de preocupación.

 

¿A qué llamamos Contextos de Alta Incertidumbre? Son aquellos contextos en los cuales los cursos de los acontecimientos son difíciles de predecir y las posibilidades de poder influir en el resultado son bajas.

Uno de los obstáculos que nos encontramos, es la intolerancia a la incertidumbre. Se trata de una disposición mental que resulta de un conjunto de creencias negativas acerca de la incertidumbre y sus posibles consecuencias. Asociado con la preocupación excesiva y la incapacidad de aceptar un resultado negativo.

Intolerancia a la incertidumbre y sus consecuencias

Físicas: tensión constante y sus efectos en el cuerpo

Emocionales: ansiedad- desánimo- distress- malestar- irritabilidad

Conductual: dificultades en la toma de decisiones: chequeos permanentes (tomarse la temperatura varias veces al día a pesar de no tener síntomas), búsqueda de información constante en los medios de comunicación masivo o las redes sociales como monotema

En las personas que se preocupan de más, hay una manera particular de seleccionar, atender y procesar la información del entorno. Detrás de la preocupación y la ansiedad puede operar un funcionamiento cognitivo sesgado hacia lo negativo.

Recomendaciones frente a contextos difíciles:

 

1)      Descripción del escenario ubicándose a uno mismo como protagonista tratando de ser objetivo con respecto a la situación propia.

2)      Ubicarse en el aquí y ahora.

3)      Detallar definiendo exactamente qué se teme.

4)      Analizar el grado de control sobre la situación, distinguir entre los actos que están disponibles de los que no lo están.

5)      Aceptar los límites propios para alterar el curso de acontecimientos que están por fuera de nuestra esfera de control.

6)      No sobreexponerse a información alarmante (Por ejemplo, hacer el seguimiento de las víctimas fatales).

7)      Refocalizar la atención hacia otros contenidos.

8)      No sobreprepararse, no realizar chequeos excesivos repetitivos en lapsos de tiempo cortos. 

9)      En situaciones sociales, tratar de evitar el tema o ponerse como regla no hablarlo para no contaminar todos los espacios con información amenazante.  

10)   Limitarse a seguir las indicaciones de profesionales de la salud especialistas en el tema.