Perfeccionismo
Autor: Lic. Laura Coccia
Ya Cuando hablamos de perfeccionismo nos referimos a una tendencia específica o u na característica de personalidad.
Frecuentemente, a las personas exigentes y detallistas se las suele calificar como “perfeccionistas”, como un estilo distintivo de su personalidad que los ayuda a desempeñarse mejor o los lleva al éxito en la tarea que emprenden. Pero, decir perfeccionismo no es ni una cualidad ni un defecto de las personas. Por ello, es importante hacer una distinción entre perfeccionismo adaptativo y desadaptativo.
Los perfeccionistas adaptativos son aquellos que se manejan con altos estándares, metas y expectativas, aunque cuando no logran alcanzarlas no sufren ni se estresan con ello. Pueden tolerar la frustración que implica no haber logrado su cometido, vivirlo como parte de un proceso de aprendizaje, y luego seguir con sus tareas saludablemente. Por el contrario, los perfeccionistas desadaptativos también se imponen altos estándares, pero cuando no son alcanzados sufren por ello, se estresan se preocupan, interfiriendo en todas las áreas de sus vida. Suelen deprimirse y tienen dificultades en sentirse satisfechos con ellos mismos y su desempeño, y frecuentemente se manejan a con la idea de evitar el fracaso más que con el deseo de conseguir el éxito.
Últimamente los psicólogos, han comenzado a definir el perfeccionismo como un concepto multidimensional, que implica diferentes aspectos y consta de diferentes componentes. Desde ésta perspectiva podemos explicarlo desde sus diferentes dimensiones o áreas:
• Perfeccionismo autorientado: es la tendencia a autoimponerse altos estándares para sí mismos que son casi imposibles de alcanzar. Las personas con éstas características tienden asociar el no poder cumplir esas metas con autocríticas y la dificultad para aceptar errores y fallas. Suelen ser personas exigentes consigo y sobrerresponsables en las tareas que desarrollan. Suelen desarrollar preocupación excesiva acerca de lo que está bajo su responsabilidad y acerca de su desempeño y en los trabajos se los reconoce frecuentemente como “adictos al trabajo”. Pueden deprimirse si pasan por diferentes eventos negativos en sus vidas.
• Perfeccionismo orientado a los otros: es la tendencia a exigir que los demás cumplan o alcancen metas pocos realistas. Suelen ser personas muy exigentes con los demás y tienen poca tolerancia hacia los errores ajenos. Como consecuencia de ello les cuesta delegar tareas por temor a ser decepcionados por el desempeño”menos que perfecto” en el trabajo. Sus reacciones emocionales están asociadas al enojo y a la tensión en sus relaciones interpersonales.
• Perfeccionismo socialmente prescripto: las personas con estas características tienen una creencia exagerada de que los demás esperan de él/ella metas imposibles de alcanzar o tienen altas expectativas que cumplir. Creen que deben cumplir inexorablemente esas expectativas para poder agradar y ser aprobados o apreciados por los otros. Aunque no sea de ésta manera, las personas con este tipo de perfeccionismo tienen una creencia errada de que los otros imponen esos estándares. Es por ello que son más propensos a sentir angustia y ansiedad social ( temor a ser juzgado negativamente por otras personas). Algunos autores también lo relacionan con procesos de alteración de la imagen corporal y de patrones alimentarios.
Otra manera de conceptuar el perfeccionismo está relacionada al establecimiento de estándares excesivamente altos respecto al desempeño con la consiguiente autoevaluación negativa.
• Preocupación por los errores: es la tendencia a creer que es indispensable y necesario no cometer ningún error, equiparando cualquier error como un fracaso. Esta relacionado a la ansiedad social y al perfeccionismo autorientado.
• Dudas en cuanto a la acción: dudar sobre las propias acciones en un sentido perfeccionista, involucra un sentimiento exagerado de que no se han cumplido las tareas correctamente. Las personas que experimentan éstas dudas tienden a retrasarse en sus trabajos y necesitan chequear constantemente sus acciones. Se relaciona frecuentemente al trastorno obsesivo compulsivo, pero no significa que si una persona duda inevitablemente lo padezca. Más bien está relacionado a la siguiente dimensión.
• Altos estándares personales: es la tendencia a tener altas expectativas sobre sí mismo y creer que no alcanzarlas es ser una persona “de segunda”.
• Necesidad de organización: implica la tendencia a ser excesivamente organizado y ordenado para poder funcionar. Aunque ser organizado es una cualidad positiva, las personas que se preocupan exageradamente por ello, suelen perder mucho tiempo manteniendo el orden por encima de otras cosas importantes que hacer. Suelen ser personas rígidas e inflexibles acerca de cómo las cosas deber ser realizadas y tienen problemas con aquellos que se manejan de una manera diferente.
• Altas expectativas parentales: Las personas que se sienten presionadas por los demás a desempeñarse perfectamente, frecuentemente los padres representan una fuente extra de presión externa, aún sin intención. Posiblemente ésta dimensión es la más utilizada para explicar el origen del perfeccionismo y está relacionada a personas tímidas y con ansiedad social. El desear que nuestro hijo sean “los mejores” en todo, en vez de motivarlos les genera tanta ansiedad que suelen fracasar en el intento por temor a no poder cumplir con esas expectativas y decepcionar a los padres.
• Alta crítica parental: Cuando los padres son percibidos como muy “críticos” al cometer errores, puede llevar al niño a desarrollar perfeccionismo. Usualmente el criticismo va de la mano con las altas expectativas parentales.
El perfeccionismo se asocia frecuentemente a otros problemas como ansiedad, preocupación excesiva y depresión, por ello es importante estar atentos al posible desarrollo o padecimiento de esta tendencia.
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